viernes, 24 de octubre de 2014

tiempo, no corras tanto.

Han ido pasando los días y, así como quien no quiere la cosa, ya llevamos más de un mes aquí. 

Ya terminamos nuestras clases de otorhinolaringology y hemos empezado las de MaxiloFacial Surgery. Al cambiar de asignatura, cambiamos también de edificio en el que dar las clases y las prácticas; ahora estamos en un aula en el “wooden building”, un edificio de madera en el que cierran las persianas para que podamos ver bien las diapositivas y en el que, debido a la penumbra y la hora a la que estamos dando las clases (empiezan a la una de la tarde), más de uno (y más de dos) cae en la tentación de disfrutar de la siesta. El wooden building está junto al rio y, entre clase y clase, puedes disfrutar viendo pandillas de nutrias liublianenses en el Ljubljanica (las hay a montones). 

Si llevas un mes de Erasmus siendo de España es muy probable que ya hayas hecho tu primera tortilla de patatas. Supongo que será ya la tercera vez que mi madre recibe el mensaje de: “¿Cuántos huevos para cuántas patatas/persona?”, y (ya que estamos hablando de cocina) pondría la mano en el fuego de que las otras dos veces que recibiste tal mensaje, también dijiste como contestación, “¡Cuidado con la sal!”. 

Así que sí, el día de la Spanish Dinner llegó, e hicimos una quedada en nuestro pisito con Pablo (que contribuyó a la cena trayendo Lomo), Marina (encargada del jamón serrano), Andrej y Miroslav (los macedonios) y MJ, que fue la cocinera de la tortilla. ¡La verdad es que fue un éxito! Ese día no sobraron ni las miguitas del pan; el Lomo (así, con mayúsculas, porque tal lomo lo merecía) duró un abrir y cerrar de ojos. Los españoles casi ni lo catamos, que ya estaban ahí los macedoniosdalequetepegoaligeraotequedassinlomo- leydelaselvatotal.


(De izquierda a derecha, YO-elburrodelantepaquenosespante, Andrej, Miroslav, Marina, MJ, Pablo, y unadelastortillas.)

Tras la noche española, el otro día hicimos, también en el piso, la fiesta de la castaña. Jurij y Nate nos dijeron que ellos comprarían las castañas y que avisásemos a algún amigo si queríamos. El “avisar a algún amigo” se convirtió en nuestro minisaloncitococina con 9 eslovenos, 5 españoles y un italianini comiendo castañas como si no hubiera un mañana, y bebiendo un hot wine que cocinaron los eslovenos; es típico de aquí y, dicen, en Navidad las calles de Ljubljana se llenan de puestecillos vendiendo vasos de este vino caliente al que echan limón y clavo (papá, el vino pa ellos, yo bebí Aquarius, pero dicen, yatusabe, dicen, me han dicho por ahí, que el vino estaba rico).

Por lo demás, las cosas por aquí van muy bien. Hoy ha amanecido despejado, así que parece que va a hacer bastante buen día. Hemos estado un par de días a base de lluviasinparar y menos de 10grados, así que siempre que salga el sol es de agradecer J

Con las clases a la una, tenemos el horario de la comida bastante trastocado; hacemos uso de nuestro studenskiboni antes de clase, a eso de las doce, y cuando salimos, volvemos a tener hambre. Hay quien come dos veces, ¡y hay quien sale a correr de vez en cuando! Por ahora estoy saliendo a correr poco, pero algo. Pero este fin de semana es aquí la Marathon de Ljubljana; el día de la maratón en sí es el domingo, pero mañana sábado hay una carrera de 4km que –creo- voy a correr. (¡Losmenúsdelstudenskihayquebajarloscomosea!)


(Trubarjeva Cesta, mi calle favorita aquí)

Ahora estoy en la casa, pero ya tengo que ponerme en marcha para ir a la facultad; no sé qué ni dónde comeremos hoy, porque hemos amanecido tardecillo después de nuestra fiestecilla de anoche, pero bueno, ya se verá. Nunca se sabe lo que te depara el día. Anoche estuvimos en Rozna Dolina, que es la residencia en la que viven nuestros amigos. Roshna (que así es como suena) son catorce edificios de residencia. Sólo uno de ellos, es para Erasmus, y el resto es residencia para los estudiantes eslovenos. Es un sitio inmenso, con parquecitos entre un edificio y otro e instalaciones deportivas para los estudiantes. Y allí estuvimos ayer un ratillo, haciendo uso de nuestrocadavezmenos (¿menos?)macarrónicoinglés con alemanes, checos, polacos y algún que otro español.

¡Y eso es todo amigos! 

Ayer, estuve hablando con una amiga de Tarifa, contándole cómo eran las cosas por aquí y qué tal me está yendo, y me dijo: "Ya llevas un mes!!?? Pero cómo corre así el tiempo?Seguro que él también va en bici por las calles de tu pequeña pero bonita ciudad. Si lo ves, pínchale las ruedas a ver si se frena un poquito."

Y creo que le voy a hacer caso... quenoquieroquesemeescape.

See you!

lunes, 13 de octubre de 2014

Chirimiri.

Una de las primeras cosas que hicimos al llegar (uno de esos asuntosserios, Migue) fue ir a la Embajada. Conocimos el primer día de clase a Marina y Pablo, quienes nos dijeron que teníamos que ir; ¿para qué? En octubre tendríamos una paella con la SeñoraEmbajadora. Así que ahí que fuimos a inscribirnos, todo fuese por la paella.

Estos días no hemos hecho excursión ni hemos salido demasiado por ahí; la razón primordial es que hoy teníamos examen práctico de Otorhinolaryngology (eso, y que he estado estudiando una asignatura que tengo pendiente en España, y tenía una cita por Skype con mi profesor). Se han ido sucediendo estos días entre estudio en la biblioteca de mi facultad (con cojines en los pasillos, en las escaleras, puffs para relajarse, y bolasdeesasdelasqueseusanenyoga junto a las sillas, y con flexos en cada mesa porque aquí no hay tanta luz), estudio en la biblioteca técnica (que está en uno de los edificios más altos de Ljubljana, en el centro), y algún que otro cafelito. 

Tras intercambiar varios correos electrónicos con mi profesor español, quedamos en que el sábado tendríamos la primera tutoría. Lo que no quedó muy claro fue la hora. El viernes, y aprovechando que algunos españoleseitalianinis de nuestra clase habían tenido examen de otra asignatura, decidimos salir a dar una vueltecilla. Fuimos a RoznaDolina, la residencia donde viven la mayoría. Allí nos encontramos con la pandilla de italianos en un pasillo, tocando la guitarra, con acompañamiento de murga y armónica y, cuando finalizó la actuación, pusimos rumbo a Metelkova. Este es un lugar cerca de casa, en el que varios garitos se sitúan alrededor de un par de plazas-descampados y en donde, mires a donde mires, todo está cubierto de grafitis. Ahí estuvimos un rato, nos tomamos un chupito de Borovnicevec (Boroniska o algo así para nuestros oídos), que es un licor típico de aquí, en el que dentro de la botella te encuentras arándanos, y, cuando era la una o así, recibí un correo de mi profesor de España, citándome para el Skype a las 8 de la mañana. Así que dimos por finalizada nuestra noche en Metelkova, no sin antes comernos un trozo de pizza, y nos fuimos a dormir. 

Al día siguiente, y tras la tutoría, MJ, Marina y yo, salimos a disfrutar del soleado sábado que se nos presentaba. Fuimos al mercado, llenísimo de puestos vendiendo ropa, fruta, verduras y muchas flores, y subimos al Castillo. Antes de subir, para coger fuerzas, comimos las tres en un sitio en pleno centro, al solecito en una terraza, SIN studenskiboni, un plato de pasta y una ensalada, todo muy rico y barato. La ciudad en estos días tan soleados ha estado preciosa; hay mucha gente en la calle durante el día (cuando se pone el sol se nota bastante menos gente), familias, pandillas, mucho bebé (aquí te dan permiso por maternidad de un año) gente en patinete, guiris, ancianas en bici. Al castillo MJ y yo ya habíamos subido el día que aterrizamos en Ljubljana, pero no habíamos entrado, ni habíamos subido a la torre que tiene, así que, siguiendo las recomendaciones de nuestros amigos macedonios, tras comer, subimos. Las vistas desde la Torre son geniales.



Tras estar ahí arriba un buen rato, bajamos por un caminito campestre, por donde caminaba también algún que otro japonés que venía del castillo (aquícomoentoslaos, hayjaponesesamontones). Nos tomamos un cafelito en nuestra cafetería favorita, que ya se ha ganado el título de cafetería favorita, porque es donde desayunábamos nuestros primeros días aquí, que está muy cerca del hostelito donde nos albergábamos, y porque tienen el que probablemente sea el mejor croissant de Ljubljana (eso dicen los carteles en la cafetería, y mi paladar lo corrobora-aunqueaúnnolohayacomparaocontodaslascafeteríasdelaciudad), y porque vienen los gorriones ahí a revolotear, juguetear y casi charlar contigo.




El resto del sábado, y ayer domingo, lo empleamos en estudiar para nuestro examen práctico de hoy. El examen ha sido curioso; hemos llegado al aula en que hemos estado haciendo las prácticas todos estos días y, de la misma forma en que hemos estado practicando, ha sido el examen. Todos charlando con todos, charlasdefiestaserasmusentreexploracióndelalaringeylazoreja, el profesor explicando cosas de las que nadie se acordaba, espejos y luces, bocas por dentro, narices, palpacionesdelcuellocuasimasajes, y el profesor pasando lista al final del examen, aprobando uno a uno según estuviésemos allí. (Los eslovenos de nuestra clase dicen que el examen teórico, que es dentro de una semana, es algo más difícil, a ver qué tal es.) Decir que, de todas las prácticas que hemos hecho de esta asignatura, sólo he escuchado mi nombre dos días; uno, ha sido hoy,¡ pa ponerme el aprobado!, y el otro, el primer día. El resto de días, según nos dijeron nuestros colegas eslovenos, no se nos pasaba lista a los Erasmus porque la enfermera no sabía cómo pronunciar nuestros nombres y, directamente, nos ponía que habíamos asistido.

Tras el duro examen de hoy, nos fuimos a nuestra cita con la Embajadora. El día de la paella había llegado, y ese día era hoy.


La paella (a la que aquí le echan chorizo) ha consistido en comer en el patio de la embajada, con laSeñoraEmbajadora, la argentinasecretaria, y los Erasmus españoles que estamos aquí. Tras unas palabritas de la embajadora subida en una silla pa que la viésemos bien, y leernos un Telegrama del Rey personalmente dirigido a nosotros, nos hemos zampao la paella, hemos repetido, hay quien ha sacado el tupper, y, habiendo comido un par de pastelitos, nos hemos ido.

Y así se suceden los días por aquí. Hoy, a la vuelta de la biblioteca, me ha caído un poco de chirimiri. Creo que voy a tener que ir usando mi paraguas.

lunes, 6 de octubre de 2014

1808

1808 es el número clave si eres estudiante (Erasmus o autóctono) en Eslovenia. El 1 de Octubre llegó, y con él nuestro primer día de StudenskiBoni. Realmente no es un carné, ni un bono como algo material; lo que necesitas es siempre tener batería en tu móvil; es lo vital aquí (eso, y saber esquivar las bicis, que es algo que dominamos cada vez más). El primer día que usamos nuestrasuperofertaparaestudiantes, fuimos con Marina (unashavaladeSantanderquetambiénestudiaMedicina) al mejicano. Fue un estreno por todo lo alto (el precio fueron 3eurosyalgo, cosa que es EXPENSIVE si hablamos del StudenskiBoni), pero era nuestro primer día. Fue gracioso comer allí, porque la carta (medio en mejicano, medio en esloveno) tenía palabras españolas sin demasiado sentido, y los camareros intentaban hablar en español con nosotras en un español que, ni españolnimejicanoniesloveno,ni ná. MJ (MariaJozenska aquí), Marina (Marinoska) y yo, ideamos ese día un sistema en la agenda de Marina para puntuar los diferentes restaurantes según la calidad de la comida, precio, ambiente. El objetivo principal de esto era saber después a qué restaurantes deberíamos volver cuando nuestras familias viniesen a visitarnos y a cuáles no, aunque una vez que lo piensas más lentamente… creo que a los sitios que iremos cuando vengan nuestros padres serán aquellos junto al Ljubljanica, esos que ni aceptan StudenskiBoni (¡Estamos deseando que vengais!). El menú típico con nuestro bono incluye una sopa, una ensalada, un plato principal, agua, pan a veces, y postre. Y el camarero trae un datafono, en el cual tienes que poner tu teléfono móvil, y llamar al 1808. Entonces, a veces acompañándolo de un documento de identidad, pagas, y ea, hastamañanasistudenskiboniquiere. Digo que empezamos pagando 3yalgoeuros por todo lo alto, porque desde ese día, hemos experimentado, por ejemplo, comer un menú por 0,87euros. Creo que va a ser un año de hacer poca compra (en los supermercados las cosas son carillas) y de cocinar poco (aunque hemos comprado una sartén, para hacer typical tortilla de patatas de vez en cuando; aún no la hemos estrenado, el studenskiboni no nos deja). Tenemos 22 bonis al mes, y son acumulables; así que día que no lo uses, otro día que lo ganas. Por ejemplo, antes de ayer no lo usamos.

Antes de ayer, fuimos dexcursión a Croacia. De nuevo italianinis y españoles nos pusimos manos a la obra para organizar el fin de semana; rentacar, appartment… iríamos a dormir a Pula, ciudad croata, y a la vuelta pararíamos en Izola y en Pirán, en la costa eslovena. Pero cuando despertamos el sábado, que es cuando empezaba nuestro viaje, el “casero” al que habíamos pagado 70leurotes y en donde nos quedaríamos los 9 que íbamos de excursión, nos escribió pidiéndonos 100euros MÁS, así que le escribimos y deesonadamonada. Pero ahora viene la parte buena de Eslovenia; este país es tan pequeño que puedes ir a pasar el día a Croacia y volver a dormir a casa; en 2horasypico, ya estábamos en Pula. Cerca de Pula, una ciudad bonita y costera, estuvimos en Premantura, en un parque nacional con playas con aguas cristalinas y acantilados espectaculares; estuvimos el día entre la playa y los acantilados, bañándonos y tomando el sol (aquí hace bastante buen tiempo aún; en verano esto debe llenarse hasta los topes), comiendo unas pizzas y bureks (esto es típico turco; es como una empanada, que puede estar rellena de queso o de carne), escuchando a Marco tocando la guitarra, y mejorando cada vez más nuestro nivel de italiano (de inglés también). Por la noche, y tras intentar buscar un nefasto hostel que no existía, volvimos a Ljubljana. 

Al día siguiente, ya que habíamos alquilado el coche para dos días, volvimos a unirnos italianinis y españoles, esta vez con la incorporación de un macedonio, para ir a Izola y Pirán, dos ciudades en la costa eslovena. En una hora y poco, estábamos allí. Ahora sí que sí, que estábamos en Eslovenia, volvimos a aprovechar nuestro studenski; son los primeros días, y hay que sacarle el máximo partido. Pirán es una ciudad en la que no puedes entrar si vas en coche; hay un superaparcamiento afuera, donde aparcas y vas andando al centro de la ciudad. Tiene un puerto muy bonito, y una torre a la que subimos y desde la que se veía toda la ciudad; mar por todas partes, tejados rojizos y un poco de viento (de este que sienta bien y te hace sentir como en casa).


En la plaza principal nos tomamos un helaíto mientras un mushasho tocaba el saxofón y, tras ver la puesta de sol, volvimos a casa.


En casa, ahora mismo no vivimos MJ, Jurij y yo, sino que ayer, cuando volvimos de nuestra excursión dominguera por la costa, conocimos a Nate, nuestro nuevo compañero de piso, y que comparte habitación con Jurij. Hoy, hemos estado tomando algo con nuestros dos (guaperas) compañeros de piso; es gracioso, porque la mayoría de guiris por aquí saben palabras españolas gracias a las telenovelas. Nate sabe decir “hola señorita, vamos a bailar” y Juric se sabe la canción de la cucaracha. Esto último lo sabemos porque, hace un ratillo, y para celebrar nuestro primer día como compañeros de piso, MJ y Jurij han tenido el primer episodio de matarauninsectoencasa, bajo la cama de MJ, los dos tumbados, con una linterna, algunos gritos y risas, muchas risas.