La primera mitad del viaje me la he pasado hablando con Belén, una chavala de Granada que hace dos años estuvo de erasmus en Ljubljana y que, por motivos amorosos, este año vuelve a estar de beca aquí y ahora vuelve por navidad a España con su novio esloveno.
La segunda mitad, ha sido sobar y sobar.
Los últimos días por Ljubljana han sido días de luces de navidad, paseos y más paseos por los puestecillos navideños, algo de turismo puesto que han estado aquí unos amigos de MJ, metelkova y cenas de despedida.
Académicamente hablando, Urinary Tract ya forma parte del pasado y, como buena estudiante (porque estudiar hemos estudiado) erasmus (porque bien nos lo hemos pasado) me planto en navidades con mis cuatro asignaturas aprobadas. Estas van a ser mia primeras vacaciones libres desde hacía años (¡poco se habla de estas vacaciones!).
Pues eso. Unos días antes de nuestro Urinary exam, fuimos a metelkovear un rato, y conocimos a Jelly Belly. Jelly Belly es un grupo de rock que cantaba esa noche en un garito de metelkova y que, al día siguiente seguirían su gira por Eslovenia y que, aunque cantasen en inglés, eran españoles. Estuvimos como fans number one escuchándoles (cantabanmubien) y la noche terminó con una profunda amistad entre ellos y nosotros, entre ese bajista gaditano que decía, iría a tocar a Tarifa y me avisaría, y los demás, que casi casi convencen a MJ para que al día siguiente se fuese de gira con ellos.
Estas son las cosas que pasan en Metelkova... sales de casa, que está a cinco minutillos, y nunca sabes con qué historias volverás.
El día que hicimos el examen quedamos con Jurij y Nejc (ojo al dato, cuidao, que llevando más de dos meses viviendo con él y habiéndolevistocasimásvecesencalzoncillosquedeotraforma, descubrimos que no se llamaba Nate sino Nejc) para hacer una cena en la que MJ y yo (siendo, como pp dice, MJ la master chef y yo la pinche) cocinaríamos. El menú consistió en una typical spanish tortilla de patatas (que de principiantes ya casi casi podríamos considerarla especialidad de la casa), unos typical mejicanos nachos con guacamole, y jamón serrano. El explicarle durante días a Jurij en qué consistía la tortilla de patatas no fue tarea fácil; vale, huevos, patata. Pero... ¿no le echáis nada más? ¿carne? ¿alubias? No sé qué se imaginaría, pero afortunadamente dijo, fue mucho mejor de lo que había pensado. Ahora bien, estos guiris se veía que no sabían lo que comían. Ver cómo le echaban chili picante al jamón serrano que los padres de MJ le habían mandado no tuvo precio. Ahora eso sí, entre ese chili y el que le echaban de más al guacamole, entrar al cuarto de baño al día siguiente fue una actividad complicada.
Esa noche, también acabamos en Metelkova, donde nos unimos a Pablo y Ale, y una peña eslovena bastante emporrada (incluyendo a Tim, un colega de Jurij que me da a mi que va a dar de qué hablar) en un conciertillo en directo bastante psikodeliko.
Al día siguiente, Pablo y yo fuimos al concierto de navidad de la facultad de medicina, donde tocaba Félix, el chaval alemán con el que estuve en Padova. Félix toca el saxofón que da gusto; Felix (al igual que el otro alemán, el guapitodeAndreasdelquenuncasupemás), tiene el ritmo en el cuerpo; puede estar sentado en cualquier lado, que si empieza a sonar música ahí está el moviendo sus piernas y sus caderas como pa echarse a bailar en cualquier momento. Tras el concierto, fuimos con él, Albert y Oriol (los catalanes de nuestra clase), Ágata (una chavala de la República Checa muy perita que aprendió a hablar español en el colegio), y con algunos italianos y españoles a tomar un aquarius por ahí.
Ese día no acabamos en metelkova; llovía, así que volvimos bajo nuestros paraguas (ya roto el mio) donde MJ y yo no ya piso, ni cuarto, sino cama compartimos, puesto que estaban en casa sus dos amigos.
Amanecimos (creo que esto ya fue ayer, no estoy muy segura, ya os dije que el tiempo aquí pasa más rápido de lo que debería y a veces le pierdo un poco la pista), y estuvimos en el parque Tivoli, que ahora ya ha perdido los colores de los árboles otoñales y están más bien pelaos, y subimos al castillo. Ayer la cena, (ya sí que sí ¿la última? ) tocaba en casa. Nosotras hicimos croquetas, cosa la cual no fue nada fácil; nos salió un plato con croquetas... y otro con una masa croquetil que oye, mala mala no estaba. Jurij y Nejc invitaron a casa a algunos amigos (entre ellos a Tim, este hippie ex estudiante de filosofía que acabó la noche diciendo que nuestro cuarto, nosémubienporqué, le parecía metelkova), y vinieron Marco (nuestro amigo italiano casi siempre acompañado de su guitarra, esta vez también aportando una flauta comoperuananosécómosellamará y una flauta, ojoaldato, que se tocaba con la nariz), Miro el macedonio, Pablo, Ale y Marina. Comimos cocretas, guacamole y bureks como si no hubiera un mañana (¿lo había?), y de postre, esteJurijmásapañaoquená cocinó unos creps con nutella que fueron pa rilarse.
Por supuesto, La Flaca no faltó en Resljeva 29. Y como era de esperar, Metelkova nos recibió una vez más. Estaban todos los bares cerrados, pero ahí nos sentamos, en unos bancos en la puerta del Jala Hala a tomar el fresco, a charlar y aprender palabrotas en esloveno.
Hoy (¿hoy? no sé si ya debería decir ayer, son las 5.22 ya), ha sido día largo. MJ se fue pa España por la mañana, así que estuvimos despidiéndonos de ella en la estación, hicimos uso de nuestro studenskiboni, y Pablo, Ale, Marina y yo nos echamos una señora siesta en mi casa. Tras esto, he hecho todas las comprasregalitos que no había hecho hasta entonces, me he imprimido el billete del avión (ahí, el último día, pa darle tensión a la cosa) y, así como quien no quiere la cosa, Marina y yo nos hemos zampao un risotto que Jurij había preparado especialmente para decirnos adiós y, decía, era bueno porque me quedaría bastante llena para mi largo viaje. Y así, trasquererlocamenteaJurij, me he despedido de Marina en la estación, y he puesto rumbo p'acá.
En España me esperan dos semanas que, espero, no pasen demasiao rápido. Tengo muchas ganas de veros, comer unas patatitas bravas, cambiar el paisaje de los Alpes por el del Estrecho, y tomar el sol. Pienso guardarme mucho sol en algún bote, no sé cómo, ya me las apañaré, y ya veré si comparto o no.
Pues eso, que ya mismo me tomo la biodramina que a mi esto de volar me da un no sé qué que qué sé yo.
Ciao, bella.