viernes, 19 de diciembre de 2014

biodramina.

Escribo esto desde el aeropuerto de Milán, son las 4.32 de la mañana y me he pegado un sueñecín en el goOpti hasta aquí que te rilas. 

La primera mitad del viaje me la he pasado hablando con Belén, una chavala de Granada que hace dos años estuvo de erasmus en Ljubljana y que, por motivos amorosos, este año vuelve a estar de beca aquí y ahora vuelve por navidad a España con su novio esloveno.

La segunda mitad, ha sido sobar y sobar.

Los últimos días por Ljubljana han sido días de luces de navidad, paseos y más paseos por los puestecillos navideños, algo de turismo puesto que han estado aquí unos amigos de MJ, metelkova y cenas de despedida. 

Académicamente hablando, Urinary Tract ya forma parte del pasado y, como buena estudiante (porque estudiar hemos estudiado) erasmus (porque bien nos lo hemos pasado) me planto en navidades con mis cuatro asignaturas aprobadas. Estas van a ser mia primeras vacaciones libres desde hacía años (¡poco se habla de estas vacaciones!).

Pues eso. Unos días antes de nuestro Urinary exam, fuimos a metelkovear un rato, y conocimos a Jelly Belly. Jelly Belly es un grupo de rock que cantaba esa noche en un garito de metelkova y que, al día siguiente seguirían su gira por Eslovenia y que, aunque cantasen en inglés, eran españoles. Estuvimos como fans number one escuchándoles (cantabanmubien) y la noche terminó con una profunda amistad entre ellos y nosotros, entre ese bajista gaditano que decía, iría a tocar a Tarifa y me avisaría, y los demás, que casi casi convencen a MJ para que al día siguiente se fuese de gira con ellos. 

Estas son las cosas que pasan en Metelkova... sales de casa, que está a cinco minutillos, y nunca sabes con qué historias volverás. 

El día que hicimos el examen quedamos con Jurij y Nejc (ojo al dato, cuidao, que llevando más de dos meses viviendo con él y habiéndolevistocasimásvecesencalzoncillosquedeotraforma, descubrimos que no se llamaba Nate sino Nejc) para hacer una cena en la que MJ y yo (siendo, como pp dice, MJ la master chef y yo la pinche) cocinaríamos. El menú consistió en una typical spanish tortilla de patatas (que de principiantes ya casi casi podríamos considerarla especialidad de la casa), unos typical mejicanos nachos con guacamole, y jamón serrano. El explicarle durante días a Jurij en qué consistía la tortilla de patatas no fue tarea fácil; vale, huevos, patata. Pero... ¿no le echáis nada más? ¿carne? ¿alubias? No sé qué se imaginaría, pero afortunadamente dijo, fue mucho mejor de lo que había pensado. Ahora bien, estos guiris se veía que no sabían lo que comían. Ver cómo le echaban chili picante al jamón serrano que los padres de MJ le habían mandado no tuvo precio. Ahora eso sí, entre ese chili y el que le echaban de más al guacamole, entrar al cuarto de baño al día siguiente fue una actividad complicada. 

Esa noche, también acabamos en Metelkova, donde nos unimos a Pablo y Ale, y una peña eslovena bastante emporrada (incluyendo a Tim, un colega de Jurij que me da a mi que va a dar de qué hablar) en un conciertillo en directo bastante psikodeliko.

Al día siguiente, Pablo y yo fuimos al concierto de navidad de la facultad de medicina, donde tocaba Félix, el chaval alemán con el que estuve en Padova. Félix toca el saxofón que da gusto; Felix (al igual que el otro alemán, el guapitodeAndreasdelquenuncasupemás), tiene el ritmo en el cuerpo; puede estar sentado en cualquier lado, que si empieza a sonar música ahí está el moviendo sus piernas y sus caderas como pa echarse a bailar en cualquier momento. Tras el concierto, fuimos con él, Albert y Oriol (los catalanes de nuestra clase), Ágata (una chavala de la República Checa muy perita que aprendió a hablar español en el colegio), y con algunos italianos y españoles a tomar un aquarius por ahí. 

Ese día no acabamos en metelkova; llovía, así que volvimos bajo nuestros paraguas (ya roto el mio) donde MJ y yo no ya piso, ni cuarto, sino cama compartimos, puesto que estaban en casa sus dos amigos. 

Amanecimos (creo que esto ya fue ayer, no estoy muy segura, ya os dije que el tiempo aquí pasa más rápido de lo que debería y a veces le pierdo un poco la pista), y estuvimos en el parque Tivoli, que ahora ya ha perdido los colores de los árboles otoñales y están más bien pelaos, y subimos al castillo. Ayer la cena, (ya sí que sí ¿la última? ) tocaba en casa. Nosotras hicimos croquetas, cosa la cual no fue nada fácil; nos salió un plato con croquetas... y otro con una masa croquetil que oye, mala mala no estaba. Jurij y Nejc invitaron a casa a algunos amigos (entre ellos a Tim, este hippie ex estudiante de filosofía que acabó la noche diciendo que nuestro cuarto, nosémubienporqué, le parecía metelkova), y vinieron Marco (nuestro amigo italiano casi siempre acompañado de su guitarra, esta vez también aportando una flauta comoperuananosécómosellamará y una flauta, ojoaldato, que se tocaba con la nariz), Miro el macedonio, Pablo, Ale y Marina. Comimos cocretas, guacamole y bureks como si no hubiera un mañana (¿lo había?), y de postre, esteJurijmásapañaoquená cocinó unos creps con nutella que fueron pa rilarse.

Por supuesto, La Flaca no faltó en Resljeva 29. Y como era de esperar, Metelkova nos recibió una vez más. Estaban todos los bares cerrados, pero ahí nos sentamos, en unos bancos en la puerta del Jala Hala a tomar el fresco, a charlar y aprender palabrotas en esloveno. 

Hoy (¿hoy? no sé si ya debería decir ayer, son las 5.22 ya), ha sido día largo. MJ se fue pa España por la mañana, así que estuvimos despidiéndonos de ella en la estación, hicimos uso de nuestro studenskiboni, y Pablo, Ale, Marina y yo nos echamos una señora siesta en mi casa. Tras esto, he hecho todas las comprasregalitos que no había hecho hasta entonces, me he imprimido el billete del avión (ahí, el último día, pa darle tensión a la cosa) y, así como quien no quiere la cosa, Marina y yo nos hemos zampao un risotto que Jurij había preparado especialmente para decirnos adiós y, decía, era bueno porque me quedaría bastante llena para mi largo viaje. Y así, trasquererlocamenteaJurij, me he despedido de Marina en la estación, y he puesto rumbo p'acá. 

En España me esperan dos semanas que, espero, no pasen demasiao rápido. Tengo muchas ganas de veros, comer unas patatitas bravas, cambiar el paisaje de los Alpes por el del Estrecho, y tomar el sol. Pienso guardarme mucho sol en algún bote, no sé cómo, ya me las apañaré, y ya veré si comparto o no.

Pues eso, que ya mismo me tomo la biodramina que a mi esto de volar me da un no sé qué que qué sé yo. 

Ciao, bella.

jueves, 11 de diciembre de 2014

vaho.

De vez en cuando uno se enamora, y vosotros, queridos lectores fieles de pasodesopa, bien sabéis que soy bastante enamoradiza. Este fin de semana le ha tocado a Budapest. Antes de comenzar mi Erasmus, apenas había oído hablar de Budapest; bastante con saber que era la capital (cosa de la que me cercioré el día que MJ y yo ya íbamos hacia allá) de Hungría. Pero al llegar a Eslovenia, todo el mundo hablaba de esta ciudad. Al hablar con mi madre, resulta que ella siempre ha querido ir a Budapest… Así que, estando aquí, se nos presentó la oportunidad a MJ y a mí de ir con Pablo, nuestro amigo de Valladolid, que iba a visitar a un amigo suyo que está de Erasmus (bendito Erasmus) allí, y con María Luisa, una amiga de MJ de Almería que estudia piano en Graz (Alemania), también de Erasmus (¿he dicho ya lo del bendito…?). Y allí que pusimos rumbo. 

El viernes MJ y yo partimos rumbo Budapest tras casi perder el autobús y con un bocadillo comprado de última hora en el Mlinar (typical tienda eslovena en la que te venden bocadillos, pasteles o café) que, por supuesto, tenía pepinillo escondido entre el jamón serrano y el queso que sobresalían. Estos eslovenos les ponen pepinillo a prácticamente todo; hay que andarse con mucho ojo, porque no suele verse a simple vista, pero suele andar por ahí escondido. 

El viaje en autobús fueron unas ocho horas. Paramos en Zagreb, por lo que para ir a Hungría tuvimos que pasar por Croacia, con las dos respectivas paradas en la frontera para salirnos del autobús, despertar del sueño profundo en que nos hallábamos, pasar un poco de fresquito, y volver al calorcito a sobar mientras seguíamos con el viaje. 

Al llegar a Budapest, MJ y yo ya llevábamos aprendido que teníamos que montarnos en el metro para llegar a nuestro hotel. Para ello, nada más llegar, debíamos cambiar euros por florines; 1Euro, unos 300florines. Aunque nos sabíamos bien de memoria qué teníamos que hacer, nos vino bien hacernos amigas de una chavala de Corea y otra de Canadá que llevaban cada una un tiempo viajando a lo largo de Europa, con quienes compartimos viaje en metro hasta Deák Ferenc Ter, nuestra parada. En Budapest hay cuatro líneas de metro (¡Málaga casi casi ya mismo la pilla!), y mucho tranvía, así que el transporte durante estos días ha sido bastante fácil, además de porque nuestro hotelito estaba en pleno centro y hemos ido andando a casi todas partes.

Ya allí, y siendo las diez de la noche más o menos, nos encontramos en la calle del hotel con María Luisa. El hotel, frente a una gran noria en el centro de la ciudad, estaba en un edificio en reformas; desangelado, todo por dentro con el suelo levantado y las paredes igual, y con un mini ascensor a lo cúpula-parís. Pero por dentro era super bonito; con una sala común muy acogedora, una cocina con muchos utensilios y nuestro cuarto, un cuarto compartido para 8, super calentito. Se ve que es nuevo y está patrocinándose, porque estando tan bien situado fue muy barato: unos siete euros por noche. 

Esa noche hicimos visita cultural (Clarita, museos de los nuestros) con Pablo, sus amigos y amigos de amigos.

El despertar desde mi litera del hotel no estuvo nada mal; no había cortinas, así que la luz del día (que no del sol) me despertó, con la imagen de la gran noria tan cerca. Durante el fin de semana estuvimos haciendo turismo por la ciudad. El centro de Budapest está dividido en dos partes principales: Buda y Pest, separadas por el gran Danubio. Realmente el Danubio es gigantesco. Durante el fin de semana que hemos estado en Budapest, el clima ha consistido en permanentes nubes con el consiguiente permanente chirimiri. Y creo yo que eso también le ha dado un toque bastante bonito a nuestra visita. 

La parte de Pest, que es donde estaba nuestro hotelito, la visitamos con un guía turístico de un FeeeTour; él te guía por la ciudad y al final es decisión tuya si pagarle o no, y cuánto. Él nos llevó a la gran Sinagoga, la zona peatonal con el mercado navideño, la zona de los Ruin Pubs, el super Parlamento (edificio gigantesco y precioso), y en todo momento explicándonos la historia de Budapest con respecto a la Primera, Segunda Guerra Mundial, los judíos, y el Comunismo. La mayoría de las cosas que nos contó, ligadas al nazismo. 

Y cruzando alguno de los enormes puentes pasamos a Buda, que la visitamos por nuestra cuenta, también preciosa. Buda está como elevada en una montañita (asíexplicaopaquementendais), y ahí es donde está el Palacio Real, la Iglesia de san Matthias o la Citadella.
(María Luisa, MJ et moi, desde Buda. Al fondo Pest, con el Parlamento y, en medio, el Danubio.)

Pasar estos días en Budapest fue hacer turismo rodeadas de turistas españoles: allá donde fuéramos, nos cruzábamos con pandillas, familias, parejas hablando en español. Visitamos las termas, al aire libre, en un edificio precioso, muy grandes, y a una temperatura de 37ºC, mientras afuera no paraba de llover, también llenas de españoles. 

Por la noche, estuvimos en los Ruin Pubs que ya nos había recomendado tanto nuestro guía como todo el mundo que aquí conocemos y había viajado antes a Budapest; son bares en edificios que pueden llegar a tener más de cien años y los cuales están totalmente abandonados y en ruinas, pero han sido reconstruidos y transformados en estos bares, que hay muchísimos repartidos por Pest. Concretamente estuvimos en el Szimpla. El szimpla tiene dos plantas, y es muy grande; tiene muchísimas salas, algunas más grandes, otras más pequeñas, todas con gente. Pero eso no es nada raro; lo que lo diferencia del resto de bares/pubs que puedas encontrarte por ahí es la decoración. En las paredes y el techo del Szimpla puedes encontrarte CUALQUIER COSA. Desde sillas colgando del techo a una bicicleta, utensilios de cocina, juguetes… paredes repletas de pintadas y pinturas de todo tipo. Super recomendable.

En fin, que nuestros días por Budapest fueron geniales y se nos pasaron muy rápido. El uso de los florines me tuvo trastocada todo el viaje; nunca supe si Budapest era barato o caro, porque cada comida era momentoMonopoli: soltar billetes, soltar billetes. Y que te entrasen ganas de plantar allí una casa.

Pues eso, ya han pasado varios días y se me han olvidado muchas cosas, pero esto es un breve resumen de nuestra visita a la capital húngara. 

La vuelta a Ljubljana la hicimos MJ, Pablo y yo en BlaBlaCar con Luca, un italiano que les tenía un poco de tirria a los húngaros y con quien Pablo se entretuvo hablando todo el viaje, él en español, Luca en italiano. MJ y yo nos quedamos fritas cual lirones. 

En el camino hacia Ljubljana, vimos el sol. Hacía semanas que no había salido por aquí, siempre entre las nubes.... y desde ese momento, estos dos días en Ljubljana han seguido siendo soleados.

Nos despertamos por la mañana con la luz del día, y con los rayos del sol. Se ven los Alpes nevados mientras caminamos hacia la facultad embutidas en nuestros chaquetones y con nuestros guantes, bufandas y gorritos permanentes (obligatorios). Y desde la semana pasada, cuando se pone el sol, Ljubljana tiene ya las luces de Navidad. Las luces, y los puestecillos típicos. Los que venden figuritas, los que venden gorritos, los que venden vino caliente.
Volví de enamorarme tres días de Budapest a este amor de tres meses; creo que Budapest, de serlo, sería el guaperas de la película pero... Ljubljana es sin duda el amigo del protagonista; ese que es más buena gente, ese que al final te parece hasta más guapito, ese del que realmente te enamoras.

Un día empiezas a echar vaho estando ahí fuera... y ya nunca paras.


martes, 2 de diciembre de 2014

mandarina duck.

A lo largo de mi trayectoria como lectora/comentarista de blogs, siempre me han venido bien de vez en cuando menos palabras y más fotos, así que ahí van algunas de los últimos días.

Son del fin de semana pasado, que estuvimos de excursión en el lago Bohinj, las cuevas de Postojna y Trieste (Italia). ¡Espero que os gusteeeeen!






(Típica foto cuyo objetivo era que saliese la cascada del fondo pero en la que la cascada apenas se aprecia y en la que sin embargo, nuestros caretos se ven la mar de bien. De izda a dcha, Alejandro, moi, Marina, MJ, Gianmarco.)