jueves, 11 de diciembre de 2014

vaho.

De vez en cuando uno se enamora, y vosotros, queridos lectores fieles de pasodesopa, bien sabéis que soy bastante enamoradiza. Este fin de semana le ha tocado a Budapest. Antes de comenzar mi Erasmus, apenas había oído hablar de Budapest; bastante con saber que era la capital (cosa de la que me cercioré el día que MJ y yo ya íbamos hacia allá) de Hungría. Pero al llegar a Eslovenia, todo el mundo hablaba de esta ciudad. Al hablar con mi madre, resulta que ella siempre ha querido ir a Budapest… Así que, estando aquí, se nos presentó la oportunidad a MJ y a mí de ir con Pablo, nuestro amigo de Valladolid, que iba a visitar a un amigo suyo que está de Erasmus (bendito Erasmus) allí, y con María Luisa, una amiga de MJ de Almería que estudia piano en Graz (Alemania), también de Erasmus (¿he dicho ya lo del bendito…?). Y allí que pusimos rumbo. 

El viernes MJ y yo partimos rumbo Budapest tras casi perder el autobús y con un bocadillo comprado de última hora en el Mlinar (typical tienda eslovena en la que te venden bocadillos, pasteles o café) que, por supuesto, tenía pepinillo escondido entre el jamón serrano y el queso que sobresalían. Estos eslovenos les ponen pepinillo a prácticamente todo; hay que andarse con mucho ojo, porque no suele verse a simple vista, pero suele andar por ahí escondido. 

El viaje en autobús fueron unas ocho horas. Paramos en Zagreb, por lo que para ir a Hungría tuvimos que pasar por Croacia, con las dos respectivas paradas en la frontera para salirnos del autobús, despertar del sueño profundo en que nos hallábamos, pasar un poco de fresquito, y volver al calorcito a sobar mientras seguíamos con el viaje. 

Al llegar a Budapest, MJ y yo ya llevábamos aprendido que teníamos que montarnos en el metro para llegar a nuestro hotel. Para ello, nada más llegar, debíamos cambiar euros por florines; 1Euro, unos 300florines. Aunque nos sabíamos bien de memoria qué teníamos que hacer, nos vino bien hacernos amigas de una chavala de Corea y otra de Canadá que llevaban cada una un tiempo viajando a lo largo de Europa, con quienes compartimos viaje en metro hasta Deák Ferenc Ter, nuestra parada. En Budapest hay cuatro líneas de metro (¡Málaga casi casi ya mismo la pilla!), y mucho tranvía, así que el transporte durante estos días ha sido bastante fácil, además de porque nuestro hotelito estaba en pleno centro y hemos ido andando a casi todas partes.

Ya allí, y siendo las diez de la noche más o menos, nos encontramos en la calle del hotel con María Luisa. El hotel, frente a una gran noria en el centro de la ciudad, estaba en un edificio en reformas; desangelado, todo por dentro con el suelo levantado y las paredes igual, y con un mini ascensor a lo cúpula-parís. Pero por dentro era super bonito; con una sala común muy acogedora, una cocina con muchos utensilios y nuestro cuarto, un cuarto compartido para 8, super calentito. Se ve que es nuevo y está patrocinándose, porque estando tan bien situado fue muy barato: unos siete euros por noche. 

Esa noche hicimos visita cultural (Clarita, museos de los nuestros) con Pablo, sus amigos y amigos de amigos.

El despertar desde mi litera del hotel no estuvo nada mal; no había cortinas, así que la luz del día (que no del sol) me despertó, con la imagen de la gran noria tan cerca. Durante el fin de semana estuvimos haciendo turismo por la ciudad. El centro de Budapest está dividido en dos partes principales: Buda y Pest, separadas por el gran Danubio. Realmente el Danubio es gigantesco. Durante el fin de semana que hemos estado en Budapest, el clima ha consistido en permanentes nubes con el consiguiente permanente chirimiri. Y creo yo que eso también le ha dado un toque bastante bonito a nuestra visita. 

La parte de Pest, que es donde estaba nuestro hotelito, la visitamos con un guía turístico de un FeeeTour; él te guía por la ciudad y al final es decisión tuya si pagarle o no, y cuánto. Él nos llevó a la gran Sinagoga, la zona peatonal con el mercado navideño, la zona de los Ruin Pubs, el super Parlamento (edificio gigantesco y precioso), y en todo momento explicándonos la historia de Budapest con respecto a la Primera, Segunda Guerra Mundial, los judíos, y el Comunismo. La mayoría de las cosas que nos contó, ligadas al nazismo. 

Y cruzando alguno de los enormes puentes pasamos a Buda, que la visitamos por nuestra cuenta, también preciosa. Buda está como elevada en una montañita (asíexplicaopaquementendais), y ahí es donde está el Palacio Real, la Iglesia de san Matthias o la Citadella.
(María Luisa, MJ et moi, desde Buda. Al fondo Pest, con el Parlamento y, en medio, el Danubio.)

Pasar estos días en Budapest fue hacer turismo rodeadas de turistas españoles: allá donde fuéramos, nos cruzábamos con pandillas, familias, parejas hablando en español. Visitamos las termas, al aire libre, en un edificio precioso, muy grandes, y a una temperatura de 37ºC, mientras afuera no paraba de llover, también llenas de españoles. 

Por la noche, estuvimos en los Ruin Pubs que ya nos había recomendado tanto nuestro guía como todo el mundo que aquí conocemos y había viajado antes a Budapest; son bares en edificios que pueden llegar a tener más de cien años y los cuales están totalmente abandonados y en ruinas, pero han sido reconstruidos y transformados en estos bares, que hay muchísimos repartidos por Pest. Concretamente estuvimos en el Szimpla. El szimpla tiene dos plantas, y es muy grande; tiene muchísimas salas, algunas más grandes, otras más pequeñas, todas con gente. Pero eso no es nada raro; lo que lo diferencia del resto de bares/pubs que puedas encontrarte por ahí es la decoración. En las paredes y el techo del Szimpla puedes encontrarte CUALQUIER COSA. Desde sillas colgando del techo a una bicicleta, utensilios de cocina, juguetes… paredes repletas de pintadas y pinturas de todo tipo. Super recomendable.

En fin, que nuestros días por Budapest fueron geniales y se nos pasaron muy rápido. El uso de los florines me tuvo trastocada todo el viaje; nunca supe si Budapest era barato o caro, porque cada comida era momentoMonopoli: soltar billetes, soltar billetes. Y que te entrasen ganas de plantar allí una casa.

Pues eso, ya han pasado varios días y se me han olvidado muchas cosas, pero esto es un breve resumen de nuestra visita a la capital húngara. 

La vuelta a Ljubljana la hicimos MJ, Pablo y yo en BlaBlaCar con Luca, un italiano que les tenía un poco de tirria a los húngaros y con quien Pablo se entretuvo hablando todo el viaje, él en español, Luca en italiano. MJ y yo nos quedamos fritas cual lirones. 

En el camino hacia Ljubljana, vimos el sol. Hacía semanas que no había salido por aquí, siempre entre las nubes.... y desde ese momento, estos dos días en Ljubljana han seguido siendo soleados.

Nos despertamos por la mañana con la luz del día, y con los rayos del sol. Se ven los Alpes nevados mientras caminamos hacia la facultad embutidas en nuestros chaquetones y con nuestros guantes, bufandas y gorritos permanentes (obligatorios). Y desde la semana pasada, cuando se pone el sol, Ljubljana tiene ya las luces de Navidad. Las luces, y los puestecillos típicos. Los que venden figuritas, los que venden gorritos, los que venden vino caliente.
Volví de enamorarme tres días de Budapest a este amor de tres meses; creo que Budapest, de serlo, sería el guaperas de la película pero... Ljubljana es sin duda el amigo del protagonista; ese que es más buena gente, ese que al final te parece hasta más guapito, ese del que realmente te enamoras.

Un día empiezas a echar vaho estando ahí fuera... y ya nunca paras.


2 comentarios:

  1. Muy bueno el post, ya se va definiendo tu estilo como bloguera, mas o menos melosillo nivel 7 sobre 10 (el parrafo del amigo del protagonista guaperas es caracteristico de este nivel).

    Jajaja me imagino a ti y a MJ buscando en la wikipedia de qué paìs es capital budapest, ya os vale. Aparte de eso, buena descripcion de la ciudad, aunque sabeis que yo prefiero mas nombres raros y descripciones de puentes, túneles, estaciones, y demas infraestructuras.

    Feliz vuelta a liubli y nos veremos pronto en españa, cuyo grado de alerta ante vuestra llegada y la de migue es de nivel 6 sobre 7.

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  2. A ver chuermana, segunda vez que te escribo esto, que estoy desde un ordenador ajeno y no entiendo como va.

    Punto primero, que si enamoramientos, que si vaho. Menos rollo, que esto no es el titanic.
    Punto segundo, no me seas tan alternativa tu, menos bares con bicicletas y canoas colgados, y mas VENGEEEEERRRRRRRRR¡¡¡¡¡¡

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