sábado, 15 de noviembre de 2014

Ti, moja rožica.

Una de las ventajas de vivir en un país tan pequeño como Eslovenia, es que en un par de horas en autobús ya estás en el extranjero (más de lo que ya estamos aún). Y la semana pasada MJ, Yaiza, Cristina (dos niñas de las Canarias), Miro y yo, aprovechamos para ir a Zagreb. Antes de ir, algunos de los eslovenos que conocemos, nos habían dicho, "¿A Zagreb para qué vais a ir?" "No tiene nada especial..." y cosas así. Pero la verdad es que sí que mereció la pena; hizo un frío pelón, pero hicimos un tour guiado for free gracias al cual vimos las cosas más importantes-bonitas de la ciudad. Zagreb es mucho más ciudad que Ljubljana, que es más tipo pueblo. Tiene un tranvía que atraviesa todo el centro, y que la hace ser aún más bonita.


(Miro, Cristina, MJ, Yaiza y yo.)

Además de estar en las típicas plazas, Iglesias y calles importantes de toda ciudad (no soy muy buena con las descripciones), estuvimos en el Broken Relationships Museum. El origen de este museo, dicen, fue una pareja que, al romper, decidió quedar en un lugar para entregarse lastípicascosasquesedevuelvenlasparejascuandocortanlarelación. Se ve que es un museo mundialmente conocido, que a veces hace giras, pero que la sede principal es la que está en Zagreb. Según nos dijo nuestra guía, hay una lista de espera inmensa de gente esperando para entregar alguna cosa. Dentro, hay de todo tipo de cosas, cada una acompañada de una breve descripción que quién la lleva al museo escribe para dar a conocer la historia de la relación; algunas, muy graciosas y otras muy trágicas. Desde fotos, camisetas o un vestido de novia hasta una tostadora o un hacha.


Zagreb tiene escondidas a lo largo de las calles de la ciudad una escultura de cada uno de los planetas del Sistema Solar, girando en torno al sol, hechos en proporción, y situados a una distancia proporcional, también. El Sol es visible muy fácilmente, porque es muy grande y está en una calle muy céntrica. Pero otros (nosotros vimos Marte y Venus) son muy pequeñitos, están ahí, en una columna, como quien no quiere la cosa, y, según nuestra guía nos dijo, ¡Es difícil encontrarlos todos!

Y así, tras nuestra segunda (ya) visita a Croacia, nos hemos quedado sin Cunas (la moneda de allí), por lo que por ahora nos toca seguir en Eslovenia (¡qué remedio!).

Por Ljubljana, estos días esas hojas secas otoñales de las que os hablé, se han convertido en hojas mojadas. El sol parece que no se quiere levantar, hace un recorrido muy bajito y escondiéndose entre las nubes como escabulléndose de los guiris que, como yo, le buscamos sin parar. 

Esta semana hemos estado alternando las clases de oftalmología, que son en el quinto pino, con las prácticas y un poco de Metelkova. Las prácticas han sido en el hospital, con los pacientes y sus correspondientes médicos hablando en esloveno (sin enterarme de ni papa); algún día he tenido la suerte de estar con eslovenas (una de ellas aprendiendo español para irse a Texas, otra de ellas que había estado una semana en Murcia), que iban traduciéndome más o menos lo que estaba pasando, y he aprendido a decir adiós. Así que poco a poco, voy mejorando (no ya mi inglés, sino)mi esloveno.

Y por Metelkova las cosas siempre van bien; estuvimos un día MJ y yo (es que Metelkova está al ladito de nuestra casa) en un concierto de un señor mayor, con barbas, que había sido físico y que, tocando la guitarra, cantaba (con voz un poco de borrachín) canciones en esloveno a un público bastante entregado. Supimos que el tío era físico porque nos lo dijo Martin, un chaval inglés que había estudiado física (otro físico loco, como Rafita) y que llevaba cinco años viviendo en Ljubljana. Ese día, además de con él, estuvimos con Kristian, el chamán. En Metelkova hay muchos conciertos normalmente, o noches temáticas, o simplemente gente bebiendo (aquarius) y fumando (pipas de la paz) al fresco. Y está llena de gente, cuanto menos, interesante.

Ayer, fuimos a pedir nuestro permiso de residencia; si llevas más de tres meses viviendo aquí, se supone que tienes que tenerlo por lo que pueda pasar. Todos nuestros amigos hace tiempo que ya lo tienen. MJ y yo nos hemos demorado, pero al fin lo hemos pedido. Pronto tendremos un carné que certifique que somos ciudadanas eslovenas :D

Anoche, cuando volvíamos de Metelkova, uno de los italianos me acompañó a mi casa. Me dijo, aún no sé muy bien por qué, que yo le parecía más eslovena que española.



Nasvidenje!

1 comentario:

  1. Nasvidenje quiere decir adiós, no? Dinos cómo se dice Hola!
    Está muy curioso lo que cuentas de Zagreb, el museo ese tiene su qué, me gustaría verlo,con todo tipo de cosas (devolver un hacha da un poco mal rollo)
    pero que al fin no vuelven a sus dueños, no?. También estarán chulos los planetas por ahí dispersos,¿ no visteis la Tierra?
    Que no te deprima ese clima, disfrútalo cómo algo diferente y típico, además peores hay por ahí. Por otro lado es más romántico que "tanto" sol !!!! y la musiquilla muy alegre, aprende a bailarla

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