Me pasa con la nieve lo mismo que con los parques acuáticos.
Me pasa felicidad en estado puro por las venas, y por las arterias, y los vasos linfáticos y por cada terminación nerviosa.
Cuando fuimos a los lagos Fusine, en Italia, a una horilla y pico de Ljubljana, pregunté a mis amigos que si habría nieve, para llevar mis nuevos pantalones de nieve que los reyes magos me regalaron. La respuesta fue por parte de Gianmarco: “I have no idea, sorry”.
¡Y digo que si la había!
Vas saliendo de Ljubljana en Gianmarco’s car y poco a poco las montañas se ven más de cerca, todo va siendo más verde o más blanco, y no ya tan poco a poco agradeces el estar ahí, con ellos (Gianma, MJ, Marina) y te alegras profundamente de haber elegido este país para vivir este Erasmus. Las montañas que desde Ljubljana se ven a lo lejos, se vuelven gigantescas y no deseas en ese momento estar en ningún otro lugar.

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