El (primer) regalo de cumpleaños llegó por adelantado cuando el jueves salíamos del Cutty Sark y había una capa blanca recubriendo los suelos de esta ciudad. MJ y yo volvíamos a casa bajo lo que era la primera nevada de mi vida.
El despertador de MJ fue el primero en sonar a la mañana siguiente. Entreabrí un poco los ojillos y miré hacia la ventana a través de la cual se veía algo que parecía nieve pero no estaba muy segura, porque la ventana estaba empeñada y no lo podía ver con total claridad pero, mereció la pena el salto que di para salir de la cama (como cuando eres pequeño y hay excursión del cole, que sales de la cama del tirón sin necesidad ni si quiera de despertador) porque ¡¡estaba nevando… y mucho!!
El día de la gran nevada (que fue gran por cantidad y calidad (calidad nievil y emocionalmente hablando)) nos tocaba estudiar. Eso sí, fuimos a la biblioteca por el camino largo y más bonito. Todo estaba llenísimo de nieve, las aceras, los coches, los tejados, las sillas de los bares en las terrazas, todo, todos los encargados quitaban la nieve de las puertas de sus tiendas con grandes palas (¿tenemos palas de esas en Málaga?) y no paraba de nevar. Estuvo así el día entero; durante nuestros descansos en la biblioteca, mientras que comimos en el sitio gratis… guerras de bolas, nieve limpísima, nieve sucia…
Esa noche, era el cumpleaños de Pablo. Pero antes MJ y yo quedamos con Albert, Oriol y con Maja. No sé si os acordaréis de ella, pero es mi tutora, esa que los primeros días en Eslovenia nos consiguió un buen piso, que está en mi clase y hacía bastante tiempecillo que no la veíamos. A ella, aunque es de aquí, también le encanta la nieve. Me dijo, tras felicitarme por mi nuevo chaquetón (que mamá, me lo pongo todos los días) porque ella siempre me decía que con el anterior las iba a pasar canutas, que al día siguiente debía ir al Tivoli, que tenía que estar precioso.
Estuvimos celebrando el cumple de Pablo en el Irish Pub que, aunque no era jueves, siempre tiene a un genial camarero esperándote para ponerte alguna rica cerveza, disfrutamos y regalamos a Pablo una guía para el viajero que, espero, podamos usar (juntos, por supuesto)como regalo boomerang. :D

(De izda a dcha, yconelburrodelantepaquenosespante, yo, Gianmarco, Marina, Oriol, Pablo, Agáta, Félix, Cristina, MJ, Albert, Marco y Weronica.)
Así que a la mañana siguiente, ayer, hice caso a Maja y aprovechando el sol radiante y el azul cielo que lucía desde por la mañana, fui a darme un paseo al Tivoli (MJ casi se viene conmigo pero decidió quedarse en casa, hoy ya supe por qué).
Si de algo te das cuenta estando de Erasmus, es del paso del tiempo. Del paso del tiempo cronológico,y del meteorológico. Y cierto es que estés donde estés, y vivas donde vivas, no se detiene ni uno ni el otro, pero va a ser verdad, y qué cosas, que pasan ambos tiempos cogidos de la mano.
Cuando llegamos en septiembre, que aún era verano, las praderas de Tivoli estaban verdes a más no poder. En noviembre, viví lo que fue para mí el primer auténtico otoño de mi vida; sé que todos los noviembres han sido otoños, al igual que todos los eneros han sido invierno pero el otoño aquí fue amarillo, marrón, olía a otoño y sonaba a lo que debería sonar todo otoño: a hojas secas en todas partes. Así que en noviembre, esas praderas de Tivoli, aunque aún verdes, estaban cubiertas de un manto de hojas secas puramente otoñal y ayer... Ya estamos en invierno, y en enero-febrero, con lo que ello conlleva; cronológicamente, momento de algunas despedidas (¡Y reencuentros, Graciela, estamos deseando!)… pero atmosféricamente es, en Ljubljana, estos días, momento de nieve. Así que de ese manto de hojas secas ya no se sabe nada y ayer el Tivoli era un mar (¿un mar?) de nieve. Son días de luz (porque la nieve alumbra que te rilas), de no querer que pase el tiempo (ninguno de ellos), y de sonido invernal: el crujir de la nieve y el hielo en todas partes.
Pues eso, que esta semana tenemos exámenes y muchas clases y prácticas así que me había hecho a la idea de que mi regalo de cumpleaños, mi primer cumpleaños fuera de España, bien podría considerarse esta gran nevada. Pero no, hoy me he despertado con un año más, y MJ me ha recibido con un pastel para desayunar, así como con un super dibujo regalo que Richi me ha mandado (¡graciaaas múltiples!).
Y la cosa no ha quedado ahí; ya os he dicho que MJ ayer no se vino al Tivoli conmigo y es que, ¡tenía que hacer una misión! Hemos ido hoy a comer al mejicano (cambiar el comer gratis/por unleuroymedio por comer en el mejicano significa que hay fiestón) con Pablo, Marina, Ale, Marco y Marianna y, mientras estaba ahí, me han enseñado algo en la tablet de Marco: un video de felicitación de cumpleaños en que salían mis amigos de Tahivilla y Tarifa ¡¡y también los de aquí!! Así que con eso bajo el brazo, he pasao, entre (algunos) apuntes la tarde de mi cumpleaños. Y ahora vuelve a nevar.
Pues eso, hoy tengo que dar las gracias. Al tiempo (que hace) en Ljubljana (y al vivido en ella), a todos los colaboradores del regalazo (¡me ha encantao!), los amigos de allí y los que aquí he encontrado, y a ti, MJ (que eres de allí y de aquí).
Hvala!
con todo el dineritis que tienes y tienes que empeñar la ventana!
ResponderEliminarPalas sí hay en nuestro "gallinero-trastero" , pero no precisamente para quitar nieve, sino para jugar en la playa con el cubo y el rastrillo...!Qué invierno tan auténtico y tan romántico! Disfruta al máximo de la nieve, la luz, el paisaje y los amigos, que es verdad que van los dos tiempos de la mano y pasan más deprisa de la cuenta!!! !Qué sorpresa más bonita el vídeo!! (Ya lo hemos visto, muy bueno)
ResponderEliminarjajaja, yo iba a decir algo también de lo de empeñar la ventana... qué frío hará entonces en tu cuarto ahora, no??
ResponderEliminarMuy bueno el post, la última frase-homenaje a MJ es muy buena aunque echo en falta un poco más de reverencia y admiración por el dibujo-regalo que te ha hecho ese tal Richi. ¿En qué consiste? ¿Está bien dibujado? ¿Tiene éxito entre la cultura underground artística eslovena? ¿Es tan genial como parece? Gracias por ilustrarnos