domingo, 10 de mayo de 2015

felicidad, qué bonito nombre tienes.

Queridos lectores, he tenido que acabar con mi tutiplenin alfeizir por excesivo calentamiento de mi computadora. Ya no están el padre y la hija jugando, y el solecito me da en el cogote que da gusto. Suena:






Cuando llegamos de nuestra excursión por las playas croatas (qué bien suena dicho así), ya era Mayo. Desde que llegamos, Jurij nos había hablado de Mayo; es el mejor mes de todo el año en Ljubljana, decía. Y se notaba que ya estábamos en Mayo, porque ni si quiera nos pararon en la frontera. No drogas, no perros, nada. Pablo hacía compañía moral a Gianmarco durante la conducción mientras Pasquale y yo sobábamos a muerte aprovechando el runrún del cochazo de Gianmarco (y de su súper conducción como buen italiano).

Y así es, ya llevamos diez días de Mayo y por ser vos quien sos, es decir, por ser Mayo el mejor mes del curso, es por lo que (entre otras cosas, oséase, además del duro estudio) he tenido el bloj algo abandonado. Hago un inciso para comentar que alguno de mis vecinos ha de estar cocinando algo así como una carne en salsa o yoquéséqué, así que quizás eso que estéis escuchando no sean tormentas ni las obras del metro, sino mis tripas rugiendo, mi estómago gritando dame de comer, mis intestinos a la espera del studentski boni del día. Y hablando de tormentas y de obras. Vaya la tormenta que cayó ayer. Volvíamos de tomarnos un cafelito en el rascacielos de Ljubljana al solecito, volvíamos en pantalones cortos y de haber estado en tirantes bebiéndonos nuestro capuchino cuando escuchábamos algo así como mis tripas rugir pero proveniente del cielo, y veíamos relámpagos no muy lejos. Y cayó la gorda. Y hablando de obras, Slovenska Cesta, esa gran calle principal que lleva en obras desde que llegamos a Ljubljana, ya está abierta a medias. Slovenska, ahora peatonal y llena de gente caminando y bicicleteando bajo el sol. 

Pues eso, que ayer por la tarde hubo tormenta mientras que por la mañana habíame faltado el aire mientras jugábamos al baloncesto en Rozna con Gianmarco, jugador pofresional de baloncesto que nos mete un vapuleo a todos y cada uno de nosotros; Pasquale, que ha jugado por primera vez en su vida al baloncesto estando de erasmus, pero que se pica y juega con fuerza y da chicha al partido; Pablo, que fue jugador de balonmano y juega al baloncesto tendiendo a coger el balón con un brazo sólo, y, lo mejor (si vas en su equipo; lo peor si vas en el contrario), tiende a defender como si jugando al balonmano estuviese, con la agresividad que ello conlleva; LuisMi, un amigo de Pablo que ha estado unos días de visita en Ljubljana; Marina, jugadora pofresional de fútbol, que tiende (afortunadamente para mí, que iba en el equipo adversario) a pegarle patadas al balón con las consiguientes faltas que ello conlleva y tiende (ya no tan afortunadamente para mí) a jugar con la desconcentración conversacional, en la que caigo como una pardilla y ante la cual Pasquale me recordaba cada equis minutos que tuviese concentración.

Mayo es tan especial en Ljubljana, es el mes de los estudiantes porque se celebran “los juegos de Mayo”. Esto consiste en un festín constante en la ciudad. Jurij nos lo definió antes de que llegase como “fiesta y deporte”. Y así es; hay múltiples eventos deportivos por la ciudad, carreras, partidos de diversos deportes, y hay múltiples fiestas, conciertos y más conciertos. Rozna dolina está llena de gente en el césped, gente haciendo barbacoas y un par de escenarios en los que casi cada día hay música en directo. Y cuando no hay en directo, dicen (aquellos que viven el Rozna), hay música por los altavoces. 

Resulta muy difícil estudiar para el examen de dentro de tres días. Difícil por los juegos de mayo, que te ofrecen cada día algún aunque sea mínimo plan, y difícil por la preciosa primavera. Acostumbradas estamos nosotras a que cuando empieza a hacer calor ya no para hasta que llegue septiembre. Pero ahí están Rita, Paula, Luz, las ovetenses, que nos dicen, cuando hace tanto tanto calor, es porque se avecina lluvia. Y así fue; estos días atrás han sido días de calor veraniego, días en los que hemos sacado nuestros pantalones cortos y sandalias, y hemos salido a la calle en tirantes. Días de mucho calor y muchísimo ambiente por la calle (Ljubljana está llena de gente paseando, hay mucho movimiento -oséase cuidao, con el “mucho movimiento” en Ljubljana no vayáis a pensaros, queridos lectores, que estoy algo así como en la Gran Manzana, que tampoco es pa tanto- turistas y autóctonos, parece una ciudad diferente), días de comer al sol y tomar los primeros heladitos de la temporada. Y me encanta. Tras la tormenta de ayer, hoy ha vuelto a salir el sol resplandeciente. Y así hasta la siguiente lluvia, supongo.

Škisova tržnica es el evento más grande de estudiantes en Eslovenia, y fue el pasado 7 de mayo. Está basado en la promoción de la cocina y cultura eslovena; empieza al mediodía, y termina ese día como a las dos de la mañana. Por la mañana, lo que hay es un intercambio cultural de comida; nosotros, no pudimos ir, porque estábamos en clase, y porque teníamos que estudiar como buenos estudiantes que somos. Pero por la tarde empezaban los conciertos; dos escenarios en una súper esplanada, con diferentes tipos de música, en Bezigrad (Ricardo bien sabe dónde está), a donde había que pagar tres euros para entrar. Pagar tres euros para asistir a un festivalazo de grupos eslovenos. Y allí que fuimos, y allí que estuvimos hasta que se acabó, y allí que disfrutamos. De las canciones no entendemos ni papa, pero allí había muchísima, muchísima gente, yendo de un escenario al otro, cantando cada canción, bebiendo cerveza, yendo a unos cuartos de baños portátiles en cuyas colas podías hacer amigos de lo más verdaderos, y saltando por una caída libre de 50metros. Eso último, algunos valientes (como Ale, que vistoycomprobao queda que es de lo más valiente, recordemos one more time su baño con Vojta en enero en los lagos croatas. Ojo, que parece que me acuerdo a menudo de ese baño, no vayan a creerse ustedes que está influenciado esto por ser un desnudo baño, sino yo qué sé...), que aquí la menda no se atrevía casi ni a mirar. 



(este es el vídeo del evento del año pasado, para que os hagáis una idea.)

Pues eso, voy a ver si como algo, que mi estómago no para de darme la lata. Škisova tržnica, Mayo, encantada de conoceros.



2 comentarios:

  1. !Cómo te lo pasas,kiya! Veo que has encontrado tu equipo perfecto para jugar al baloncesto. Todavía me acuerdo de la vez que fuiste a jugar con un equipo de chicas que jugaban muy en serio, y muy en esloveno, y a tí ni caso, pobrecilla!
    Y vas de viaje en viaje y de evento en evento, que si música en directo, comidas en directo (a ver si publicas alguna recetita típica para probar a ver que tal), juegos por todos lados, estudiantes por doquier, y... primavera a toda pastilla. !Qué romántica eres! !Qué bonito es el nombre de felicidad! PERFE

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  2. ay... Bezigrad... qué recuerdos... aunque en mi época, cuando yo la visité, no había tanta fiesta, tanto ambientillo, tanto desenfreno. Más bien había decrepitud, ruina, desolación. Seguramente, cual serpiente que se muerde la cola, el suburbio en cuestión aún estaba recuperándose del anterior Skichiva Trizika ocomoquieraquesellame. Porque tú dirás que es el festival de la música y el deporte, pero en el video que has publicado, sale más de un personaje que tiene cara de haberse tomado una o dos laskös. Pero bueno, el ambientillo parece güeno güeno del paragüeno y he de decir que mi envidia con roquefort ha ascendido bastantes puntos.
    Bezigrad, qué bonito nombre tienes.

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