lunes, 20 de abril de 2015

Balkan trip IV- Dubrovnik & Trebinje.

Dubrovnik (ciudad cuyo nombre por primera vez escuché saliendo de la boca de Anita, por lo que me acordé mucho de ti cuando fui) nos esperaba con los brazos abiertos; un parking por el que había que pagar tres euros por cada hora, aunque también nos esperaba, se quedó con las ganas. Gracias a la ágil conducción de Marco por la ciudad (aunque también por el monte-montaña, por la costa o por donde quiera que hubiese que conducir, que notarse se nota que llevamos a un puro italiano en la pandilla) encontramos un parking mucho más barato. Compramos el queso y el pan de cada día, ese que nos ayudó durante todo el viaje a comer a base de sándwiches y acabar –relativamente- saciados, y pusimos rumbo a allá donde nos diese el sol y pudiésemos saborear casi la sal del mar.

(véase yo, misbotasdemontaña, el mar, la mar.)


La ciudad, muy bonita y muy turística. Aquí sí que sí te sentías guiri, estabas rodeados de guiris haciendo turismo y pagando mucho por cosas que valen poco, como suele pasar en los sitios -tan- turísticos. Dubrovnik, entre otras cosas, es conocido porque ahí se ha grabado yoquéséquédeJuegoDeTronos. No me preguntéis más, porque yo no sigo la serie. Pero había bastante gentecilla por todas partes. Hay una súper fortaleza en la que no entramos todos, sólo Pablo (que ya habíamos tenido suficiente fortaleza con la de Kotor esa misma mañana), y muchas callejuelas y casas de piedra, con muchas macetas colgadas y todo muy bonito. 

Comimos en unas rocas junto al mar, donde los valientes de Pablo y Marco se bañaron (debería quizás ser más cuidadosa a la hora de hablar de valentía en cuanto a lo que amigos y baños se refiere… que por ahora tenemos la súper referencia de Vojta y Ale bañándose en enero en los lagos de Croacia y oye… eso sí que sí era valentía). Se dieron un baño de salud, nos echamos una siestecita, y nos tomamos un cafelito, en donde volvimos a vivir el reencuentro; MJ había hablado con Alberto, que había seguido su ruta con su amiga hasta Dubrovnik por su cuenta, y ella partía desde allí mismo ese día para España. Pero no Alberto, que está de Erasmus en la República Checa, que se uniría entonces a nosotros para proseguir su viaje al menos hasta Ljubljana.

Así que ya con Alberto en el pac, con nuestro nuevo fichaje, fuimos hasta Trebinje, donde haríamos noche en lugar de hacerlo en Dubrovnik por motivos económicos. Y volvería a hacerlo un millón de veces.

Si el hostel y el hostelero de Kotor me habían parecido increíbles, era porque aún no había entrado en el hostal Polako. Tal y como cruzábamos la frontera entre fuera-la calle y dentro-el hostel, Lauren y Bartek nos hicieron sentir que cruzábamos hacia el paraíso. Casi ni tiempo tuvimos de dejar los macutos en el suelo, cuando ya estaban preguntándonos que si queríamos un traguito de Rakija o una cervecita. Estaban en el saloncito del hostel ambos dos esperándonos, sentados en el sofalito donde nos animaron a sentarnos. Lauren, americana, y Bartek, polaco, que ya me lo advirtió MJ, se habían conocido hacía unos años en Ucrania, habían empezado a estar juntos y, hace unos meses, acababan de abrir el hostel en Trebinje, Bosnia. Nosotros éramos los hospedados número 15, según nos contaron. Y ellos fueron los mejores hosteleros del mundo.

Desde que llegamos, no paramos de charlar. Bartek preparó una pizza casera para cenar (miento, fueron dos… que cuando nos la pulimos hizo otra), y nos la comimos mientras no paraban de ofrecernos cerveza, agua-aquarius (yatusabe, padre), de todo. Estábamos todos (todos, todos) felices. Esa noche, nos explicaron a dónde podíamos ir a tomarnos algo, en qué barecillos creían ellos que habría fiesta y, aunque sin ellos (que mal no habría estado salir con ellos de parranda), salimos nosotros y estuvimos de bar en bar un ratillo. Nos hicimos un par de colegas bosnios y un par de colegas bosnias y acabamos en un bar donde había música en directo; un grupo cantando una especie de rock-metal-oloquefuese, lleno de bosnios charlando tranquilamente en sus mesas y MJ, Alberto y yo bailando como locos.

Y tras esto, fuimos al hostel, donde entre charla y charla mientras que nos metíamos en las mejores camas del mundo mundial, probablementelamejorcamaenlaquehedormidoenmivida (o igual me estoy dejando llevar por la excitación del momento), Alberto no charlaba, sino que roncaba. Todos estábamos aún casi sin acostarnos, y tratamos de hacer todo tipo de truquitos para que parase; empezamos con el típico k, k, k (el mismo que se le hace a los perros para que se vayan), proseguimos con el shhhhh, y acabamos moviéndole la cama, moviéndole los pies, acabó Marco tocando las palmas a un palmo de él, y nada. Le dejamos dormir y finalmente, todos dormimos como angelitos.

Y como ángeles que dormimos, despertamos en algo así como el cielo; Bartek nos había preparado el desayuno. La mesa estaba puesta, con todo preparado encima, cereales, mermeladas, pan, queso, tomate, pimientos, cebolla (estos guiris, que son muy guiris pa tó), nos preparó el café (por supuesto en cafetera turca), y, el plato estrella, cocinó para nosotros una especie de crepes con… manzana dentro. Estaban increíblemente deliciosos. Si ya en nuestra mañana en Mostar habíamos desayunado como si fuese el último desayuno de nuestras vidas, aquí lo hicimos más, sin dar crédito al súper desayuno que Bartek nos había preparado.

Al cabo de un rato, apareció Lauren por la cocina, a quien felicitamos todos; era su cumpleaños. ¡Lauren cumplía 25 años! Proseguimos con las charlas y llegó la temida despedida, foto grupal, firma en el libro de firmas que apenas estaba estrenado, y tristeza por separarnos. Nosotros, les deseábamos suerte. Ellos, nos decían, “no hace falta que os vayáis, podéis quedaros unos días más…”

(de dcha a izda, Bartek, Lauren, MJ, Marco, Pablo, Alberto, yo.)

Y con más pena que gloria, los dejamos en Polako y pusimos rumbo a nuestra última etapa del viaje: Split-Zadar-Ljubljana.

1 comentario:

  1. Bonito post, la verdad, deberías mandarle el enlace del bloj al Barte y la Lau, y escribirles algun comentario bueno en TripAdvisor, que eso ellos seguro que lo agradecerán!!!

    Aparte de esto se me ha hecho un post cortillo, me quedo especialmente con los ronquidos del Alberto y vuestras técnicas para acallarlos; sólo os faltó tirarlo por un desfiladero de Dubrovnik pa'bajo.

    Espero que el próximo post tenga más accion, aventura, comedia, incluso algo de sexo.

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