martes, 28 de abril de 2015

primavera eres tú.

Me he despertado hace un ratillo tras haber soñado que MJ y yo teníamos que volver a Málaga y cuando llegábamos allí (y tras haber vivido algún asesinato en la carretera de camino) descubríamos que teníamos que volver porque teníamos deberes de Bioquímica (esa asignatura maldita que tanto nos costó sacárnosla hace unos años) por hacer. Cuando he despertado estaba en mi cama de Ljubljana y sin deberes que hacer. Escucho “people are strange”. 

La primavera había ya llegado a Ljubljana cuando volvimos de nuestra excursión, y había llegado con lo que ello conlleva; además de que la sangre se altera, días calurosos-veraniegos alternados con días lluviosos-defriopolar llegan con la primavera. 

Cuando llegamos a Ljubljana, aún nos quedaban un par de días hasta empezar nuestras clases de respiratorio; días que pasamos de paseo en la soleada ciudad, de cumpleaños de Marco y de alguna que otra cervecita. Antonio, el chaval que conocimos en Sarajevo, ese que estaba haciendo autostop desde Mongolia con dirección Francia y ese que se intercambió el teléfono con Pablo, finalmente llamó. Y apareció en casa de Marco mientras que celebrábamos la segunda parte de su cumpleaños; la primera, había sido en el Tivoli.  
(De izda a dcha; Marco, MJ, Pablo, yo, Gianmarco, Cristina, Weronika, Fede, Marina.)

Ya escribí una vez de cómo estoy viviendo los cambios de estaciones, y de lo rápido e intensamente que está pasando todo esto. Pero, es que es así; parece que fue ayer cuando paseábamos con Graciela por el parque todo nevado, y ya han pasado dos meses. Ahora está todo lleno de flores, todo verde. Pasamos de andar pisando hojas secas en otoño a andar sobre la nieve y el hielo y ahora, casi sin darnos cuenta, andamos rodeados de verde césped pisando flores. Pasamos del olor de las castañas al de las chimeneas, al de las flores en primavera. Está el Tivoli lleno de gente paseando, corriendo, gente en bici. Está lleno de pandillas que se reúnen allí a comer, jugar, a tocar la guitarra, a tomar el sol. Está increíblemente bonito.

Empezamos las clases de respiratory system, clases a las ocho de la mañana, clases en esloveno, y unas prácticas en un pueblo a 40km de Ljubljana, poco a poco volviendo a la vida dura de estudiante erasmus. Si es que esas cuatro palabras pueden ir juntas en una oración, claro. 

Ya que hace tiempecillo que no vamos al Irish Pub, la semana pasada fuimos al Irish Festival. Era un festival en Domzale, una ciudad a unos veinte minutos de Ljubljana, del que no sabíamos nada. Lo único que sabíamos, porque lo habíamos leído en facebook, es que tocarían Bog Bards, el grupo que toca casi cada jueves en el pub (y del que persigo con ansia una camiseta), y por eso estábamos informados. Ese día llovía, y ni si quiera sabíamos si el festival sería bajo techo o no. Ante casi abortar el plan, decidimos montarnos en el autobús y poner rumbo a Domzale.

Cuando llegamos allí, no teníamos ni idea de a dónde teníamos que ir. Entramos en un barecillo donde había un par de pandillas tomándose un algo, y les preguntamos a ellos, quienes no tenían ni idea de lo que les estábamos preguntando. Tres guiris-erasmus (MJ, Marco y yo) preguntando por un Festival irlandés en Domzale, Eslovenia. Pero preguntando (y con algo de internet en nuestros móviles) se llega a Roma. Así que al cabo de un rato llegamos, y allí nos encontramos con una pandilla de unos veintipico erasmus de Rozna Dolina. Así que allí estuvimos, en un festival que en un principio era algo así como para familias; padres sentados bebiéndose sus cervecitas y niños pequeños bailando delante del escenario, pero que finalmente se convirtió en un súper festival con todos nosotros bailando a muerte en un ambientazo irlandés.

(Bog Bards.)

Y poco a poco se han seguido sucediendo los días, de clases, paseítos, marchas por la legalización de la marihuana, en fin, ya tu sabe, lo típico.

(Weronika en los alrededores del castillo.)

Hace un par de días estuvimos en Kocevje, el pueblo de Jurij, precioso (no sé si por la primavera, o porque simplemente esa zona es super bonita.). Jurij lleva desde hace tiempo diciéndonos que cuando llegase el buen tiempo haríamos una barbacoa en su casa. MJ y yo estábamos muy por la labor. Y al fin llegó el día. Además de nosotras dos, Marco y Ale también se apuntaron a la barbacoa. Jurij nos dijo, dormiríamos en su casa y al día siguiente iríamos a caminar por el campo. Y han sido los dos días más extraños (y de los más divertidos) que he vivido nunca. 

Nosotros ya conocíamos a algunos de los amigos de Jurij, pero no sabíamos quiénes de ellos irían. Y no imaginábamos que allí estarían todos, juntos. Fuimos MJ y yo en coche hasta Kocevje con la hermana de Jurij, junto con Loui y Masha. Al llegar, los padres de Jurij nos recibieron con una sopa a eso de las cinco de la tarde. Y ahí empezaba el momento de comer sin parar de toda barbacoa. Al rato, los padres se fueron y poco a poco empezaron a llegar amigos y más amigos. Estuvimos alrededor de la barbacoa, en el césped, comiendo cevapcis (que no jamoncis), patatas, pan, y mucho ajvar. Y haciendo que nuestros oídos se acostumbren mucho a escuchar esloveno. Hasta que se hizo de noche y empezó a hacer un frio pelón. Así que algunos corrieron fuera del jardincito de casa de Jurij, y nos dijeron que fuésemos con ellos. 



Al cabo de unos minutos estábamos allí todos, ya sin frio, alrededor de una súper hoguera que Jurij había preparado, amenizados por una guitarra tocada por Ale y la harmónica de Marco.

Esa noche, algunos de los amigos de Jurij se fueron, pero otros (como nosotros) se quedaron a dormir en su casa. Kocevje está en uno de los bosques más grandes de Europa, famoso por sus osos, e iríamos al día siguiente a dar una vueltecita por allí. Y así fue, despertamos tres en un sofá, muchos en el suelo, y tras desayunar revuelto de champiñones con pan y tomate y aceite de oliva al sol en el jardincito, pusimos rumbo a explorar un poco los alrededores.

Unas cuevas (véase la foto) a las que entramos con tres luces que llevábamos, un campito en el que estuvimos tumbados bajo el sol y un agradable viento, y una comida de salami de caballo en el río que separa a Eslovenia de Croacia. Nosotros, en la orilla eslovena.



Una genial excursión con people very strange; Jurij, tan rubito, blanquito, alto, guapito como siempre, y su pandilla de amigos: Andrew, que a pesar de ser esloveno vive en el edificio erasmus de Rozna Dolina, que ni estudia ni trabaja, pero que se dedicaba a la compra-venta de piezas de coches usadas; Tim, del que ya hablé una vez, con melena rubia a lo Jesucristo, que se pasó la noche hablando del planeta de Superman, y que trabaja de animador de niños pequeños; Vito, “El Tímido”, un chaval aparentemente normal pero que se puso a hacer derrapes en la carretera; Matej, algo más mayor que el resto, que habla sin parar, de Koper, la costa eslovena, que nos invitó a hacer una barbacoa en la playa más adelante, que sabe decir repetitivamente "vida o muerte" y "vamos a perder los bus" y que, mientras que estábamos en el césped observando el súper bosque bajo el sol y el viento, él se apartó del resto y se quedó pseudoenbolas; Masha, “La Modelo”, una chavala igual de alta que Jurij, rubia, ojos azules, muy guapa, a la que no preguntamos a qué se dedicaba pero más tarde y con ayudas feisbukiles lo hemos descubierto (es modelo de verdad, modelo de Dior, modelo de portada de la revista Elle); Loui, el esloveno de media melena moreno, collar y anillos, con leggings de flores, peluquero, pero no un peluquero cualquiera, sino peluquero trabajando en Londres con posibilidad de irse ahora a Los Ángeles, peluquero de Conchita Wurst, peluquero de modelos de pasarela, peluquero del Rey de Dubai. Y nosotros cuatro; Marco, Ale, MJ y yo (con mi chaqueta de Migue de Antequera-diosss-); los cuatro erasmus haciendo la pandilla aún algo más variopinta. 

Genial excursión, lo dicho. Este erasmus siempre podrá seguir sorprendiéndome. Hoy aquí llueve sin parar. ¡Besis!





1 comentario:

  1. DIOS MIO

    Hay tantas cosas que me gustaría comentar que, si lo hiciera, saldría un comentario más largo aún que el propio post!!

    - Tu típico sueño con dos o tres asesinatos, en lo que lo más angustioso es no haber hecho los deberes.
    - Las típcias descripciones primaveriles que indican que necesitarás al menos un año de recuperación psicologica por cada mes pasado de Erasmus (a mí sólo me quedan cuatro años pa superarlo, yeeepaaa!!)
    - Las típicas marchas para la legalización de la marihuana/hachis/chocolate/polen/porros/petardos/canutos/bengalas/etc.
    - El típico barecillo en Domzale en el que entrais a pregunar por un festival y a la par que salís, los parroquianos les mandan wasaps a sus familias pa que atranquen las puertas de las casas por dentro, que hay forasteros en el pueblo.
    - Tus paseítos en el típico bosque centroeuropeo donde hay osos.
    - El típico colega del Juriji que se queda "pseudo-en-bolas".
    - la típica cueva en la que entráis pa verla por dentro; es por todos bien sabido que es super-seguro entrar en cuevas. Sobre todo si hay osos cerca.
    - Y, sobre todo, brutales las descripciones de l@s colegas del Juri. Cada uno más increíble que el anterior (el que repetía compulsivamente "vida o muerte" es buenísimo). Me hubiera gustado conocerlos. Espero que hagais esa barbacoa en la playa y poder disfrutar de más descripciones de semejantes personajes.

    Un saludo
    Reehy

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